La justicia reduce costes
Aprovechando los conflictos que estamos viviendo en España dentro del poder judicial, la falta de medios, la composición de los tribunales, etc… me ha parecido interesante este artículo aparecido hoy en el New York Times. Creo que puede ser de interés para todos y, muy especialmente, para nuestra futura juez.
En él se analizan los problemas que están teniendo los tribunales de los diferentes estados de EEUU para afrontar la falta de fondos ocasionada por la crisis y las soluciones “de contingencia” a las que están recurriendo.
Algunas son previsibles (recorte de sueldos y beneficios sociales para los trabajadores de la justicia), otras menoscaban claramente el derecho de las ciudadanos de acceder a la justicia (como cerrar algunos juzgados varios días al mes para ahorrar costes, dejar los tribunales de algunos municipios lejanos a expensas de la disponibilidad de jueces que viven muy lejos y que se ven obligados a desplazarse, …).
Pero hay un tercer tipo de medidas (y en ellas se centra el artículo) que rozan los límites de lo ético. Para variar, se están practicando en Florida, y consisten básicamente en aumentar las detenciones (endureciendo los controles de tráfico, por ejemplo) para obtener el pago de tasas que todo detenido debe abonar. Esta estrategia está siendo tan agresiva que algunas personas de bajos ingresos se están viendo obligadas a ingresar en la cárcel por no poder pagar tasas de 200-300 $. Y, aunque la ley federal afirma que nunca se puede encarcelar a un ciudadno por tener una deuda de esa cantidad, el estado de Florida continúa haciéndolo, afirmando que son personas que han vulnerado la ley.
Obviando por un momento que siempre son los más débiles los que acaban pagando los platos rotos (o, para decirlo en palabras de Pío García-Escudero, portavoz del PP en el Senado, para hacer una tortilla siempre hay que romper algunos huevos), este asunto entra dentro del proceso constante al que estamos asistiendo de degeneración progresiva de los servicios públicos, del abuso que hacen algunos gobernantes (y ahora sí estoy hablando de nuestro país, incluso podría estar hablando de Madrid) de sus prerrogativas para exprimir a los ciudadanos de todas las formas posibles con el objetivo de sanear unas cuentas que están deterioradas por su propia gestión.

